MicroUtopias

 
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"Vivamos sencillamente para que otros, sencillamente, puedan vivir"
lunes, 12 de marzo de 2012
Parece ser que hay algunos pueblos que utilizan muy escasos números para hacer las cuentas, menos de cinco incluso. ¿Y el resto? O bien realizan sumas (p.ej. 3 más 3 y otros 3) o bien llega un momento en que es suficiente con decir que son 'muchos'...

ImageNosotros contaremos más (unos hasta de tanto contar se llenan sus bolsillos con dinero público, pero de esto mejor hablamos otro día), pero a partir de un determinado número nos embrollamos, y si de personas nos referimos, finalmente admitimos que mil millones son muchas personas, así que razón no les falta a esos pueblos.

Todo esto viene a cuento de la angustia que sentimos ante las cifras del hambre. Cada cinco segundos muere de hambre un niño menor de diez años, 37.000 personas mueren de hambre cada día y 1.000 millones, de los 7.000 que somos en todo el mundo, malviven por escasez de alimentación. La cuestión no es que no haya comida para toda la población mundial: ¡mentira! Según el último informe sobre la inseguridad alimentaria elaborado por la FAO, la agricultura mundial podría nutrir con normalidad (2.200 calorías diarias por persona adulta) a 12.000 millones de personas, o sea, casi al doble de la población mundial actual.

Jean Ziegler, exrelator especial de la ONU para el derecho de la alimentación, señala dos consecuencias de la crisis financiera de 2.007-2.008: primero, los fondos especulativos (hedge funds) y los grandes bancos abandonaron los mercados financieros para orientarse hacia los mercados de bienes primarios. Como siempre, los pobres son los más perjudicados de esto, debido a que los precios de los tres alimentos básicos que cubren el 75% del consumo mundial (maíz, arroz y trigo), subieron como la pólvora: en 18 meses, el precio del maíz se disparó un 98%, la tonelada de arroz pasó de 105 $ a 1.010 $ y la de trigo para harina llegó a doblar su precio desde septiembre de 2.010. Esta explosión de precios produce beneficios astronómicos a los especuladores, pero mata a miles de mujeres, hombres y niños...

La segunda consecuencia es la depredación efectuada por esos fondos y otros especuladores de las tierras cultivables del hemisferio sur. En 2.011, sólo en África 41 millones de hectáreas de tierras cultivables fueron acaparadas por fondos de inversiones y multinacionales, con la expulsión de pequeños campesinos. Es preciso denunciar por estas prácticas al Banco Mundial y al Banco Africano de Desarrollo, que financian estos robos de tierras: es falso que la solución podrá venir de la cesión de las tierras a las multinacionales. Más apropiado sería colaborar para que esos países sean capaces de invertir en agricultura y dar a los labradores instrumentos que aumenten su productividad: herramientas, riego, buenas semillas, abonos, etc.

ImageEsto nos hace recordar las intuiciones profundas manifestadas en el Documento de Puebla de 1.979, de la Conferencia del episcopado latinoamericano, y que resuenan cada febrero con ocasión de la campaña de la iglesia contra el hambre en el mundo: “Hay mecanismos que, por encontrarse impregnados no de un auténtico humanismo sino de materialismo, producen a nivel internacional ricos cada vez más ricos a costa de pobres cada vez más pobres. Tales mecanismos se manifiestan en una sociedad programada la mayor parte de las veces a la luz del egoísmo, en las manipulaciones de la opinión pública, en expropiaciones invisibles y en nuevas formas de dominio supranacional, pues crecen las distancias entre las naciones ricas y pobres. Hay que añadir, además, que en muchos casos el poder de empresas multinacionales se sobrepone al ejercicio de la soberanía de las naciones y al pleno dominio de sus recursos naturales.”Es posible que no conozcamos mucho de las vidas de S. Jerónimo y S. Basilio, pero compartimos lo que señalaban en el siglo IV de que “Todas las riquezas proceden de la injusticia” o “¿No eres tú un avaro, no eres tú un ladrón, pues tomas como propias las cosas que recibiste para administrar?”. Habrá quien diga que eran excesivamente radicales. ¡Claro que sí! Radicales por ir a la raíz, a lo profundo, y mentiríamos si cerramos los ojos y olvidamos la relación causal clara y directa entre la acumulación de riqueza, por un lado, y el empobrecimiento, por otro. Unos son ricos porque otros son pobres, como dice el moralista Gregorio Iriarte. Unos se van enriqueciendo (países, clases sociales, personas) en la medida en que otros se van empobreciendo, y esto es extrapolable también en nuestra sociedad occidental.

 

Para una denuncia profética de este genocidio, es necesario que nos informemos, que apoyemos a los colectivos que trabajan por reducir uno de los más grandes problemas de la humanidad y que vivamos sencillamente para que otros, sencillamente, puedan vivir.
 
Autor: Alfredo Losada Suárez.
 
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