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El fin de Mubarak revela el expolio de Egipto
miércoles, 04 de mayo de 2011
EGIPTO | EL ASCENSO DE UNA CLASE POLÍTICA CORRUPTA HA VENIDO ACOMPAÑADO DE LA EXPANSIÓN DE LAS EMPRESAS EUROPEAS

La caída de Mubarak ha puesto de relieve el entramado diplomático y empresarial creado por Occidente para obtener gas natural a precios asequibles.

- LOS INTERESES ESPAÑOLES EN EL MAGREB

Ter García / Orihuela (Alicante)
Miércoles 4 de mayo de 2011.  Diagonal, Número 149

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Sólo en el último año fiscal, Egipto recibió 11.000 millones de dólares de inversión extranjera. Cerca del 60% de esta suma llegó de la UE, con la que el régimen de Mubarak suscribió un acuerdo hace siete años para facilitar las relaciones comerciales, e impulsar reformas políticas, el respeto a los derechos humanos y la mejora económica de la sociedad egipcia. Con más de 80 millones de personas, en Egipto hay 15 millones de “adinerados”, según un informe de la Oficina Económica y Comercial de España en El Cairo publicado en enero. De los 55 millones de personas restantes, más de la mitad entraría en la definición de “pobre” al vivir con menos de dos dólares al día. “El pueblo egipcio no obtuvo ningún beneficio de los acuerdos firmados entre el régimen de Mubarak y la UE.

Aunque hay registros de mejoras en la economía, siempre estaban dirigidas a ciertas personas, algunas de las cuáles están ahora en la cárcel por sus terribles crímenes a la economía egipcia”, afirma Ahmed Salah, uno de los activistas que participó en la organización de la revolución egipcia.

“La UE tiene acuerdos desde hace años que le permiten interferir y decir ‘hasta aquí, estás violando derechos humanos y según los acuerdos que tenemos no puedes hacerlo’, pero nunca lo han hecho”, explica Salah. El Acuerdo entre la UE y Egipto, en marcha desde 2004, expresaba la meta de mejorar las condiciones sociales, el sistema judicial, el respeto a los derechos humanos y el proceso democrático en el país, a la vez que premiaba su rol de “pacificador” en el conflicto palestino israelí y la “contención” de inmigrantes.

ImageAunque no se notaron avances en estos temas, al menos en los primeros, lo que la alianza sí consiguió fue potenciar la adopción de medidas reformistas en el país. Esto ha propiciado la entrada de grupos europeos, la privatización de numerosas empresas estatales y el establecimiento de un área de libre comercio con la eliminación gradual de aranceles, lo que podría haber influido en la oscilación de precios de los alimentos en Egipto. A través de este acuerdo, los países de la UE también han encontrado con una puerta abierta a un mercado mucho mayor: los países del Acuerdo de Agadir (Jordania, Túnez y Marruecos), Turquía, los 19 Estados del Mercado Común de África Oriental y Austral (Comesa) y los del PAFTA (acuerdo panarábico de libre comercio), con los que Egipto también tiene acuerdos de libre comercio, además de EEUU, que le da un acceso preferente a su mercado textil.

El gas, sector clave

La Unión por el Mediterráneo (UpM) nació en 2008 con el objetivo de servir de puente entre países en temas de derechos humanos y, sobre todo, de trampolín a las empresas para conseguir oportunidades de negocio. La canalización de su vertiente económica en Egipto es responsabilidad del Ministerio de Comercio, a cuyo cargo estaba Rashid Mohamed Rashid que desde febrero está siendo investigado por corrupción. Aunque sigue bloqueada por el conflicto palestino- israelí, entre los grandes proyectos de la UpM figura la Central Solar Mediterránea, que supondrá la instalación de centrales termosolares en los países del norte de África para exportar a Europa gran parte de su producción.

Este plan, que podría echar a andar en 2012, supone una inversión de 80.000 millones de euros, 10.000 de ellos destinados al transporte de la energía a Europa, trabajo del que se encargará Medgrid, un proyecto compuesto por 20 socios, entre ellos las españolas Abengoa y Red Eléctrica.

De los 6.300 millones de dólares invertidos por la UE en Egipto en 2009, 4.926 llegaron desde Reino Unido (75%), una suma tres veces mayor que la procedente de EE UU. Aunque no al nivel de Reino Unido, otros países europeos se han dejado en el país una notable suma, como Bélgica (930), Francia (286) y España (80,5 millones). Los combustibles son la inversión estrella (75% del total europeo).

Entre las principales petroleras con presencia en Egipto, según un documento de Dracon Partners fechado en febrero, destaca sobre todo la italiana ENI, cuya producción depende en un 13% de Egipto. Los grupos españoles también tienen una tradicional presencia en el país, donde desde hace décadas opera Repsol. Esta empresa tiene presencia en Egipto sobre todo a través de Gas Natural Fenosa.

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El secreto mejor guardado

Es en el negocio del gas en donde radica el principal interés en Egipto. Desde la construcción de la planta gasística de Damietta por parte de Unión Fenosa (80%), EGAS (10%, creada por el ministro de Petróleo egipcio Sameh Fahmy y ahora bajo el mando de Mahmoud Latif, ya antes presidente de EGAS) y EGPC (del Ministerio de Industria), se han importado 1.400 millones de euros en gas.

Tras Argelia y Qatar, Egipto se ha convertido en el tercer proveedor de gas de España, proporcionándole un 12,3% del consumo total de este combustible. “Uno de los secretos mejor guardados en Egipto es el dinero que recibe por el gas que vende a países como España e Israel a un precio que fuentes del sector reconocen como infravalorado”, explica una noticia de la agencia EFE de 2008. Ahora, a raíz de la revolución egipcia, Fahmy ha sido acusado de vender gas a muy bajo precio a Israel y a seis países europeos, metiéndose en su bolsillo hasta 18.000 millones de dólares a cambio.

“La relación que hubo entre la UE y el régimen de Mubarak fue tan importante y asquerosa como la que tuvo con EE UU. Se basaba en el apoyo a un régimen muy corrupto y autocrático que ellos bien sabían que estaba relacionado con terribles crímenes contra la humanidad, además de lo que ya todo el mundo sabe sobre cómo han robado al país hasta exprimirlo”, concluye Ahmed Salah.

Según Salah, la ayuda europea en economía es ahora muy importante para el país, pero lo es aún más la ayuda para llevar a cabo una investigación que permita devolver al pueblo egipcio todos los recursos que les han robado en los últimos 30 años.


Intereses económicos: La encrucijada de las revoluciones árabes

En busca de un nuevo Cancún

Con al rededor de 14 millones de visitas extranjeras, Egipto fue en 2009 el mayor receptor de turistas de Oriente Medio según la Organización Mundial del Turismo. De los cerca de mil hoteles que hay en el país, al menos un centenar son estadounidenses o europeos. Sol Meliá alcanza al rededor de 2.000 habitaciones entre los cuatro megahoteles que tiene en Sharm el Sheikh, el último de los cuales abrió el pasado año, mientras que el Grupo Barceló, con un hotel en El Cairo, ya estaba planteando su expansión hacia Sharm y Marsa Alam. Por su parte, Partner Hotels, pionero español en Egipto, tiene hoteles en Sharm, Luxor y Alejandría, además de ser adjudicatario de la gestión de dos cruceros de capital estatal y de un hotel en Balyana.

El chocolate de El Cairo

La mayor compañía agroalimentaria del mundo, la suiza Nestlé, tiene en Egipto su sede para el norte de África desde 1988. En los últimos diez años ha invertido más de 250 millones de euros en sus fábricas y centros de distribución en este país. La inglesa Cadbury posee el 38% del mercado de chocolate de Egipto, el 27% del mercado de golosinas y el 40% de los chicles. Egipto también supone el mercado más importante de Heineken en el norte de África con unas ventas anuales de más de 220 millones de dólares, según analistas de SNS Securities. En 2002 compró la única empresa cervecera egipcia por 187 millones de libras egipcias. El gigante Unilever (Kraft, Dove, Axe...) también tiene cuatro plantas de producción en Egipto.

Partipación público-privada

En 2010 el Parlamento egipcio aprobó la ley que regula los contratos de participación públicoprivada (PPP), a los que Egipto podría dedicar hasta 15.000 millones de dólares en los próximos cinco años. Este paso hacia la liberalización es también una nueva puerta para las empresas extranjeras, que compiten por ser adjudicatarias de proyectos millonarios en igualdad de condiciones que las empresas nacionales. De hecho, el primer proyecto PPP, para una planta de tratamiento de agua, fue adjudicado en junio de 2009 a la española Aqualia, integrada en el grupo FCC, y a la egipcia Orascom. Actualmente hay en curso cerca de 20 proyectos, en los que están pujando empresas españolas como Abengoa, Emasesa, Acciona Agua o Cadagua.

 

El latido de las revoluciones árabes
Josep Maria Antentas y Esther Vivas

Mucho se ha escrito ya sobre las revoluciones en el Magreb y en el mundo árabe y su importancia histórica. Menos énfasis se ha hecho, pero, en la relevancia que tienen para la izquierda europea.

La primera cuestión importante que nos plantean es, precisamente, el retorno de la idea de revolución. "Siempre anacrónica, inactual, intempestiva, la revolución llega entre el ‘ya no’ y el ‘todavía no’, nunca a punto, nunca a tiempo. La puntualidad no es su fuerte. Le gusta la improvisación y las sorpresas. Sólo puede llegar, y ésta no es su paradoja menor, si (ya) no se la espera ", afirmaba Daniel Bensaïd. Dicho y hecho, los imprevistos acontecimientos en Túnez y Egipto resitúan en el imaginario colectivo la idea de que la acción colectiva es útil, que se pueden conseguir cosas con la movilización social y amplía el horizonte de lo posible. Su impacto en las conciencias de los trabajadores europeos es limitado, está claro, por la distancia cultural y política. Pero, aún así, son un contra-ejemplo a la experiencia cotidiana de las luchas sociales en nuestro país. Un mensaje de esperanza ante la resignación y el desánimo tras décadas de retrocesos y derrotas.

Los acontecimientos en el Magreb y el mundo árabe nos deben servir, también, para combatir la xenofobia en ascenso, la asociación interesada entre inmigración de origen musulmán e integrismo religioso. Las protestas y las revoluciones en marcha a favor de la democracia, la justicia social, la mejora de la situación de la mujer... ayudan a contribuir a desmontar la falacia del "choque de civilizaciones" y los perjuicios culturales.

La efervescencia política en la región provoca también una creciente politización de la población inmigrante, creando un mejor escenario para la confluencia entre ésta y la izquierda "autóctona". Una tarea estratégica para hacer frente al neoliberalismo y a los intentos de que la crisis la paguemos todos y todas.

Reforzar la solidaridad internacional con los procesos en curso debe ser una prioridad para los movimientos sociales de aquí. Para ello hay, pero, que orientarse bien sobre lo que está pasando. Primero, debemos tomar distancia de las tesis conspirativas que ven la mano de la CIA detrás de las revueltas. Sin duda las conspiraciones existen, pero no podemos interpretar la historia en clave conspirativa. Parece que para algunos la propia noción de revolución se había debilitado tanto que no se lo acaban de creer y tienen que ver montajes inexistentes donde sólo hay explosión de ira y rabia ante la injusticia!

Segundo, no hay que confundirse de bando en el caso libio. La defensa de Gadafi en nombre del anti-imperialismo que están haciendo algunos sectores de la izquierda, en particular bajo el impulso de Hugo Chávez, es un grave error que sólo sirve para despistar al movimiento de solidaridad internacional. En Libia, sin embargo, se plantea otro (complejo) dilema donde la izquierda europea no debe fallar: la necesidad de oponerse a la intervención militar de la OTAN que, lejos de defender los anhelos democráticos del pueblo libio, pretende controlar el escenario post-Gadafi y la explotación del petróleo. El aislamiento político y económico internacional del régimen, y el suministro incondicional de armas a los rebeldes son alternativas internacionalistas y solidarias a la intervención militar.

A pesar de todas las dificultades, el ascenso de protestas en países como Siria muestra que la dinámica iniciada en Túnez no se ha desvanecido. No debemos embellecer románticamente los procesos en marcha ni obviar sus carencias, ni tampoco desautorizarlas porque no son todavía "verdaderas revoluciones" que han conseguido dar la vuelta al orden económico y social. La gran debilidad política, organizativa y cultural de la izquierda en la región es uno de sus talones de Aquiles. Estas primeras "revoluciones del siglo XXI" son contradictorias y con límites, no siguen un modelo preestablecido y su resultado es abierto e incierto. El reto es precisamente conseguir que vayan hasta el final con todas sus consecuencias, evitando así que las esperanzas de cambio queden frustradas y, finalmente, "todo cambie para que no cambie nada".

La fuerza de los inesperados vientos que soplan en el Magreb y el mundo árabe desde hace meses no sólo electrizan la región sino que dan nuevas esperanzas a los movimientos sociales de aquí sobrados de derrotas y desengaños y faltados de victorias.


*Josep Maria Antentas es profesor de sociología de la UAB y Esther Vivas es miembro del Centre de Estudios sobre Movimientos Sociales de la UPF.

**Artículo publicado en Público (ed. Catalunya), 03/05/2011.

+ info: http://esthervivas.wordpress.com

 
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