MicroUtopias

 
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La importancia de lo comunitario en el mundo de la economía
domingo, 17 de junio de 2012
¿Por dónde íbamos? ¡Ah, sí! En el anterior mes hablábamos de las finanzas éticas. En realidad, esto, de forma un poco más artesanal, se ha hecho en nuestra sociedad hasta no hace mucho. Lo que ahora se llama microcréditos, antes era solidaridad pura y dura: apoyo de los vecinos y la familia (antes más extensa que ahora, por otra parte) para ayudar a alguien a hacer un muro, un alpendre o lo que hiciese falta. Y esto era sagrado, es decir, se anteponía a lo demás porque se consideraba fundamental para la colectividad y un ben en sí mismo.
ImageSiendo honestos, esto de unir la banca y la ética, pues la verdad es que de buenas a primeras puede que se nos haga un poco raro. Pero lo certo es que hay bancos que operan en nuestro país y que este tipo de entidades vienen a poner en el centro la economía real, la del día a día, apoyando directamente los procesos productivos. Partiendo de la premisa de que la actividad económica no es neutral, han surgido grupos de personas y colectivos que promueven otra forma de destinar el dinero ahorrado.

Haciendo un poco de historia, se hablaba de a quién se daba o no los cuartos y había sectores que directamente no se querían apoyar: armamento, prostitución, maderas tropicales, alcohol, etc. Pero después se observó que además de esas llamadas “pantallas negativas”, convenía señalar de forma propositiva aquellos ámbitos de la economía ordinaria que están más convocados a hacer humanidad nueva y que, por ello, debían ser objeto de financiación: lucha contra la pobreza, inserción social de personas en riesgo de exclusión social, actividades culturales, comercio justo, restauración del medioambiente,...

Por otra parte, precisamente son aquellas entidades, grupos y asociaciones que tienen por objeto atender a personas en situaciones más vulnerables, los que conocen de primera mano las necesidades reales y verdaderas tanto de nuestra sociedad, como del mundo en que vivimos. Pensemos en un instante en los colectivos en defensa de unas relaciones internacionales más justas, o aquellos que denuncian la deuda externa de muchos países empobrecidos. ¿Y qué mejor que estos grupos sean aquellos que estén en la base de esta banca ética?

La banca ética predica una organización participativa, en la que las decisiones no son tomadas por élites financieras o castas políticas. Asimismo, las diferencias entre quien menos cobra y quien más gana, nunca son mayores que 1 a 10. Más aún: una banca donde la lucratividad no existe. Sí hay márgenes comerciales para hacer viable cualquier empresa, pero no la opulencia. Concretamente en el proyecto Fiare de banca ética la máxima “una persona, un voto” no es un desideratum, sino un hecho. Y si hay trabajadores con un sueldo de mil euros, las personas con más responsabilidad nunca podrán cobrar más de tres mil euros. Convendrán conmigo que parece más justo, todo lo contrario que en la banca actual, donde las distancias salariales pueden ser de 1 a 100, 1 a 500, 1 a 1.000...

Alguien que siga leyendo hasta aquí podrá pensar: “¡Al fin y al cabo, la iglesia tendrá que tener el dinero invertido de alguna manera!”. En el nº 45 de la última encíclica Caritas in veritate, se afirma: “Conviene esforzarse no sólo para que surjan sectores o segmentos <éticos> de la economía, sino para que toda la economía y las finanzas sean éticas y lo sean no por una etiqueta externa, sino por el respeto de exigencias intrínsecas de su propia naturaleza.”

ImageA veces quien esto escribe criticará las inversiones de la iglesia en la banca convencional, porque la búsqueda de la verdad pretende ser la vara que intenta medir nuestra crítica, y no la defensa de intereses particulares. Pero al mismo tiempo, si las Cáritas diocesanas de Bilbao, Burgos, Granada, Salamanca, San Sebastián, Tuy-Vigo, Valencia o Vitoria; los Obispados bilbaíno, donostiarra y vitoriano; religiosos como los Escolapios, Carmelitas de la caridad, Adoratrices esclavas, Hijas de San José, etc; e innumerables parroquias, como la de Cristo de la Victoria de Vigo, apoyan decididamente la banca ética Fiare, no dudemos que, lo queramos o no, hay una mínima fiabilidad de que hay bases morales que señalan a este tipo de bancos en la buena dirección: que las personas estén por encima del capital. La transparencia en las operaciones, el crédito como un derecho humano, la eficiencia y la sobriedad como componentes de la responsabilidad ética, no son meras palabras amables, sino principios recogidos en el artículo 5 de los estatutos de Banca popolare ética, banco italiano vinculado a Fiare.

Por último, pero no menos importante: en Fiare hay comisiones ético-sociales, formadas por personas ligadas al territorio donde se dan los préstamos, que evalúan si un proyecto para el que se solicita dinero se adecúa

a los principios morales de la banca ética. Cuando aun siendo viable económicamente, no se ajusta a esos principios, será rechazado. Vamos, una garantía más para saber qué sociedad queremos regenerar de forma decidida.

Esta fue, sin dudarlo, una primera aproximación. Os invitamos a conocer más de cerca la banca ética, una realidad ya, aquí y ahora, en www.fiare.org. Por una vez da gusto decir: vamos a publicidad.

Autor: Alfredo Losada Suárez

 
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