MicroUtopias

 
  • Decrease font size
  • Default font size
  • Increase font size
Inicio arrow Ver/Editar/Añadir noticias arrow Política arrow Alternativas comunitarias, éticas y transformadoras
Alternativas comunitarias, éticas y transformadoras
lunes, 21 de mayo de 2012
A ver, hagamos una especie de concurso, ¡pero sin premio! Dos preguntas, varias respuestas posibles. La primera podría ser algo así como: ¿quiénes necesitan más créditos para crear riqueza? Entre estas dos respuestas, a) las grandes empresas, b) las PYMES (pequeñas y medianas empresas), casi nos decantamos por las PYMES, entre otros motivos porque las primeras suelen disponer de fondos propios y mayor liquidez.

La segunda pregunta tiene que ver con la estadística, a ver si tenéis suerte: aunque todos los políticos hablan de que hay que ayudar a la pequeña y mediana empresa, ¿cuántas PYMES creéis que, a principios de 2.011, reconocían tener dificultades para obtener créditos bancarios? Las posibles respuestas son: a) ninguna, b) el 10%, c) el 50%, d) el 87%. La solución es el 87%... y eso que el Banco Central Europeo prestó a los bancos, en diciembre de 2.011 y en febrero de este año, dinero a un interés del 1%, a devolver en 3 años. Pobres, no me extraña que después a cualquera de nosotros, si es que llegamos a conseguir crédito, nos lo dén al 8 o 9% de interés (por favor, cáptese a ironía).

ImageAlguien podrá pensar, y no sin razón, que los bancos son entidades privadas, que buscan su propio beneficio, etc. Bien, pero desde una visión creyente de la realidad, nadie hace lo que le viene en gana, y esto no vale tanto para las personas como también para las instituciones. Tan recientes y tan cerca de nosotros casos reales de personas estafadas por su buena fe que, creyendo que dejaban sus ahorros de manera estable, les dieron cheque en blanco a bancos y cajas de ahorro para que ese dinero quede encerrado en estas entidades (y les llamaban preferentes, ¡manda truco!) Incluso personas ciegas o que firmaron con el pulgar contrataron productos de elevado riesco y que tenían cierta complejidad técnica.

Por no hablar de las inversiones de los bancos en especulación financiera pura y dura, en promover construcciones de viviendas sin ton ni son, etc. Si a esto le añadimos las inversiones en armamento, vamos, quien no tenga remordimientos de conciencia o trabaja en un banco, o prefiere el refrán “ojos que no ven, corazón que no siente”. Tenemos fresco el Informe publicado en marzo pasado por el Centro de Estudios por la Paz Delàs sobre las inversiones de bancos y cajas, que detalla las ingentes cantidades de dinero presta la banca en España para actividades bélicas. Destacan en el tétrico ránking de préstamos a empresas de armamento, entre los años 2.005-2.010, el BBVA y el Banco Santander, que ocuparon los puestos segundo y cuarto a nivel mundial. En términos numéricos, invirtieron 1.033.245.259 y 750 millones de euros, respectivamente, a todo tipo de empresas de armamento. Casi nada. Y da igual que vendan armamento ligero, buques y aviones, como bombas de racimo, armas nucleares o misiles y submarinos que emplean para lanzar estas armas, de modo que apoyan a quien vende armas prohibidas por convenios internacionales. Pero vamos, que el resto de entidades financieras españolas también están metidas en el ajo, en mayor o menor medida.

Frente a este tipo de bancos convencionales, mayoritarios, la iglesia tiene que decir, y tenemos que buscar y escuchar. El documento Por una reforma del sistema financiero y monetario internacional, del Pontificio Consejo Justicia y Paz, señala queEs necesario recuperar la primacía de lo espiritual y de la ética y, con ello, la primacía de la políticaresponsable del bien comúnsobre la economía y las finanzas. Es necesario volver a llevar estas últimas al interno de los confines de su real vocación y de su función, incluida aquella social, en vista de sus evidentes responsabilidades hacia la sociedad, para dar vida a mercados e instituciones financieras que estén efectivamente al servicio de la persona, es decir, que sean capaces de responder a las exigencias del bien común y de la fraternidad universal.

¿Hay alternativas? Pues como en otros ámbitos, hay colectivos que apoyan hacer de las finanzas un lugar donde la ética sea posible, donde la persona prime sobre el capital y donde los préstamos se conceden para la transformación de la sociedad, es decir, para proyectos concretos que promuevan acciones constructoras de una nueva humanidad, donde todos y todas podamos desarrollarnos como personas. Supongo que algo habremos escuchado de eso de la banca ética, o en otras palabras, un tipo de banco que actúa captando dinero, sabiendo qué se hace con el dinero depositado, y donde se hace posible el derecho de crédito de los grupos que trabajan a favor de los sectores más débiles de la sociedad. Pero esto, si os parece, lo dejamos para el siguiente capítulo.

Autor: Alfredo Losada Suárez

 

 
< Anterior   Siguiente >