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Algunas reflexiones sobre el 15m
martes, 15 de mayo de 2012

 

1.- El 15m ha mostrado elementos extraordinarios, por dos motivos principales: ha elaborado un relato sobre la crisis de la democracia representativa y, en particular, de la transición española (o de la “cultura de la transición”, como se ha llamado), que ha calado en el imaginario colectivo; y, en segundo lugar, porque ese relato ha sido elaborado esencialmente por una generación de jóvenes hastiados por la precarización social y laboral y por el funcionamiento de las instituciones tradicionales, al que se han sumado muchos sectores sociales de perfil diverso.

2.- En un año, el 15m ha logrado repolitizar muchos debates sobre la situación actual o sobre las alternativas de futuro. La descentralización del movimiento en pequeñas asambleas de barrio o en los pueblos ha revitalizado un tejido social que ya existía, bien incorporando nuevas personas a esos espacios o bien refrescándolos con nuevas ideas y formas de hacer. De todos modos, las experiencias aquí son múltiples: desde asambleas que han ido apagándose hasta quedar los de siempre, hasta espacios que han servido de red social y de apoyo para personas que están quedándose en los márgenes (la lucha contra los desahucios ha sido especialmente significativa). Es destacable el número de iniciativas de economía social y de autogestión que han proliferado en barrios y pueblos: bancos de tiempo, cooperativas de consumo, mercados de intercambio, etc. Por su parte, la trayectoria de las comisiones que salieron de las grandes plazas también ha sido diversa, si bien las de carácter más práctico y logístico han sido las que han ayudado a impulsar las movilizaciones de estos días y la coordinación en red a nivel internacional.

3.- El 15m también ha tenido un cierto, más bien tímido, impacto en la agenda política: muchos partidos incorporaron a sus programas electorales demandas que habían sido reivindicadas en las plazas, se ha llevado a cabo algún debate parlamentario sobre cuestiones como la dación en pago (impulsadas por el 15m, pero que venían trabajándose con anterioridad por colectivos como las “Plataformas de Afectados por las Hipotecas”), ha alentado el debate sobre la necesidad de la transparencia política o bien ha llevado a algunos partidos, especialmente de izquierdas, a hacer un ejercicio de introspección, más o menos sincero, que busca sintonizar con las nuevas formas inherentes al movimiento.

Image4.- Precisamente, la originalidad y creatividad mostrada en las plazas, que ha tenido su traslación a las asambleas de barrio, o la utilización de internet y de las redes sociales, ha dado como resultado un movimiento que rompe hasta cierto punto con las formas habituales de la movilización social, caracterizándose así por la horizontalidad o la autogestión. Este hecho es significativo, ya que el 15m más que proponer una nueva agenda, lo que propone es una nueva forma de recomponer o de recrear el contrato social y de consensuarlo desde abajo y de manera interactiva, como si de un documento wiki se tratara. Este hecho propone nuevas formas, pero también ha hecho más escépticos a aquellos sectores que consideran que los debates y las propuestas en las asambleas han de tener un mayor impacto político en una coyuntura de especial urgencia.

5.- Tal y como han puesto de manifiesto las manifestaciones de estos días, el 15m sigue vivo, a pesar del largo invierno atravesado y a pesar de los múltiples interrogantes y escrutinios a los que ha sido sometido en los últimos meses. De manera poco justificada y desproporcionada, se ha exigido al 15m un gran nivel de coherencia interna (especialmente tras los esporádicos episodios de violencia registrados en algunas ciudades, y de los que las asambleas y plazas se apresuraron a desmarcarse) o de pragmatismo político a un movimiento que no es un sujeto monolítico ni cerrado, sino precisamente un espacio plural y abierto, poroso, de entrada y salida, de escuela de aprendizaje y desaprendizaje, de diálogo y de debate y, en definitiva, de aliento de un cambio social que ya se está produciendo. “Nosotros, los de Sol, ya no somos los mismos”, rezaba uno de los carteles de las plazas. Parece innegable que una parte de la sociedad ya no es la misma y que se ha sentido interpelada por el 15m, en un momento, sí, de catarsis, de desconcierto político y social, de perplejidad por las soluciones que se están adoptando a nivel institucional y por la sensación de que esta crisis es un pozo sin fondo que no vislumbra una salida inmediata y menos aún beneficiosa para el conjunto de la sociedad.

6.- Pero más que proponer soluciones inmediatas a los problemas coyunturales y estructurales que afrontamos como sociedad, el 15m está inspirando un cambio social desde abajo y anticipando, quizás, nuevas formas de organización social y política, fundamentadas en el deseo de una mayor participación democrática. Asimismo, el movimiento ha revitalizado los lazos comunitarios en una sociedad muy individualista, que además está paralizada por el miedo y la avalancha de noticias diarias.

7.- Los retos del movimiento son múltiples, entre otros: conectar con las clases populares o con la población inmigrada, reafirmarse en el compromiso noviolento en un contexto de creciente criminalización de los movimientos sociales pero también de creciente pauperización para sectores que están al límite de la supervivencia (pregunten como están algunos barrios de sus ciudades, como los de Bellvitge o Bon Pastor en Barcelona), combinar la lógica asamblearia con la capacidad de ir proponiendo acciones y alternativas concretas o no perder la mirada global no sólo de las causas de la crisis sino también de las vías de solución. En este sentido, el impulso que están dando a “micro-luchas” como la denuncia de los CIEs (Centros de Internamiento para Extranjeros) o en favor de la “dación en pago” aparece como una cuestión clave en el presente y futuro del movimiento: la consecución de objetivos concretos.

8.- De todos modos, y como se ha insistido a menudo, el 15-M es más una pregunta que una respuesta concreta. Parecería entonces un error querer desacreditar o relativizar la trascendencia política y social de un movimiento que está marcando  a una generación y que está estableciendo –si bien está por ver- sinergias a nivel mundial (especialmente destacable es el caso de ‘Occupy Wall Street’ en EEUU) y que está llamado a marcar, como así lo han hecho otros movimientos sociales en otros momentos históricos, coordenadas importantes de cambio social.

Sigue llamando la  atención la simpatía social que genera el 15-M en muchos sectores de nuestra sociedad y la atención que ha suscitado para los medios de comunicación a nivel internacional (alguien decía estos días en un tuit que “el 15-M es lo único que hace bajar la prima de riesgo”). Más allá de la anécdota y de la intensidad de estos días, creo que nos encontramos ante un movimiento histórico, que está en construcción, que propone una nueva forma de hacer política y que está inspirando y tratando de empujar un cambio social necesario hacia nuevas formas de hacer las cosas que sean mucho más justas.

* Estas son algunas pistas intuitivas sobre lo que, a mi juicio, supone. En otros lugares, y junto a Jesús Sanz y otras personas, hemos intentado analizar con mayor profundidad la génesis y características de este movimiento.

En este enlace puedes leer todos los artículos del blog de CiJ sobre el 15-M

 
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