MicroUtopias

 
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No a la pena de muerte!
jueves, 18 de noviembre de 2010
Miles de personas condenadas
 
El 31 de diciembre de 2009 había al menos 17.118 personas condenadas a muerte en el mundo, según el informe publicado por Amnistía Internacional en marzo de 2010. La verdadera cifra es superior, pues se trata de una estimación mínima, la más exacta que puede inferirse de las investigaciones. No hay disponible información completa de países ejecutores como China, Egipto, Irán, Malaisia, Sudán, Tailandia y Vietnam.
En varios países del mundo se ha seguido matando legalmente a personas con métodos de ejecución diversos. Los utilizados en 2009 fueron la horca (Bangladesh, Botsuana, Corea del Norte, Egipto, Irak, Irán, Japón, Malaisia, Singapur, Siria, Sudán), el disparo (China Libia, Siria, Vietnam, Yemen), la decapitación (Arabia Saudí), la lapidación (Irán), la electrocución (Estados Unidos) y la inyección letal (China, Estados Unidos y Tailandia).

ImageEn 2010 el pelotón de fusilamiento volvió a ser utilizado en Estados Unidos, en el estado de Utah, y en Irán siguieron dictándose condenas a lapidación. Este método también fue utilizado el 15 de agosto de 2010 en Afganistán, en un área controlada por los talibanes, en los alrededores de Kunduz.

Durante 2009 se constató el empleo con fines políticos de la pena de muerte, siendo ésta aplicada ampliamente contra opositores políticos o para influir en la opinión pública en países como China, Irán y Sudán.

Por primera vez, en 2009 Amnistía Internacional no publicó cifras de ejecuciones y condenas a muerte en China, donde la pena de muerte se sigue aplicando tras un muro de secretismo. Las autoridades chinas, si bien afirman tener como objetivo reducir el uso de la pena de capital, continúan utilizando las ejecuciones para demostrar que las actividades consideradas dañinas para la estabilidad social se tratarán con mano dura. En 2009, esto se tradujo en una rápida y enérgica respuesta a los disturbios de la Región Autónoma Uigur del Sin-kiang, la corrupción y el narcotráfico. Además, dos hombres fueron ejecutados en 2009 por participar en los disturbios de la Región Autónoma del Tíbet que se produjeron en el 2008. En estos casos, las ejecuciones reciben mayor cobertura de los medios de comunicación y a menudo se presentan como evidencia de los grandes esfuerzos realizados por el Gobierno para resolver la criminalidad y, supuestamente, disuadir de la comisión de delitos.

En Irán, donde fueron ejecutadas como mínimo 388 personas, la pena de muerte siguió aplicándose en casos políticos, en los que la acusación suele ser “enemistad contra Dios”. En las ocho semanas posteriores a las elecciones presidenciales del 12 de junio, 112 personas fueron ejecutadas. Muchas de estas ejecuciones fueron de personas que habían sido declaradas culpables en procedimientos sin garantías, algunas tras haber realizado “confesiones” televisadas.

En 2009, Arabia Saudí ejecutó a 102 personas y Pakistán a 36. En todos estos casos, las cifras son estimaciones mínimas. En Estados Unidos, donde la información sí es pública, se llevaron a cabo 37 ejecuciones en nueve estados.

También en Sudán la aplicación de la pena de muerte siguió marcada por deficiencias y arbitrariedades judiciales, y a menudo se basó en juicios sin garantías y en pruebas obtenidas bajo tortura, y se utilizó como medio para controlar la oposición política en el país.
Además, Irán es junto a Arabia Saudí el único país en los que se ejecutaron a menores de edad, lo que constituye una flagrante violación del derecho internacional.

Entre los métodos de ejecución utilizados para llevar a cabo las condenas figuran el ahorcamiento, el arma de fuego, la decapitación, la lapidación, la electrocución y la inyección letal.

Datos y cifras
Manifestación contra la pena capital celebrada durante el IV Congreso contra la Pena de Muerte en Ginebra, Suiza (febrero 2010) © AI
Manifestación contra la pena capital celebrada durante el IV Congreso contra la Pena de Muerte en Ginebra, Suiza (febrero 2010) © AI

La tendencia hacia la abolición de la pena de muerte a escala mundial parece imparable. Más de dos tercios de los países del mundo han abolido ya la pena de muerte en la ley o en la práctica. Hay que destacar como un hito histórico que la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobara el 18 de diciembre de 2007 una resolución a favor de una moratoria en la pena de muerte en todo el mundo. La resolución fue adoptada por una amplia mayoría y contó con un gran apoyo transregional. Ciento cuatro países votaron a favor, 52 en contra y 29 se abstuvieron.

El 18 de diciembre de 2008, la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó una segunda resolución que pide a todos los Estados que apliquen una moratoria de las ejecuciones. Esta resolución contó incluso con más apoyos: 106 países votaron a favor, 46 votaron en contra y 34 se abstuvieron.

Este aumento del apoyo refuerza la tendencia, sólida y forjada desde hace tiempo, hacia la abolición mundial de la pena de muerte. Cuando en 1948 se adoptó la Declaración Universal de los Derechos Humanos, sólo ocho países habían abolido la pena capital en la ley o en la práctica. Sesenta años más tarde, en marzo de 2010, la cifra asciende a 139.

Según los últimos datos de los que dispone Amnistía Internacional:

  • 95 países y territorios han abolido la pena de muerte para todos los delitos.
  • 9 países han abolido la pena de muerte para todos los delitos salvo los excepcionales, como son los cometidos en tiempo de guerra.
  • 35 países son considerados como abolicionistas de hecho: mantienen en su legislación la pena de muerte pero no han llevado a cabo ninguna ejecución en los últimos 10 años o más y se considera que tienen como norma de actuación o práctica establecida no llevar a efecto ninguna ejecución.
  • Esto supone que un total de 139 países han abolido la pena de muerte en su legislación o en la práctica.

Sin embargo,

  • 58 países y territorios mantienen y aplican la pena de muerte, aunque el número de los que realmente ejecutan a presos en un año determinado es mucho menor. En 2009 sólo se llevaron a cabo ejecuciones en 18 países.

Sin embargo, pese al gran avance alcanzado durante todos estos años, en el año 2010 hemos tenido algunos retrocesos:

  • En el año 2009 fueron condenadas a pena de muerte en el mundo a 17.118 personas.  Éstas son sólo cifras mínimas; las reales son más elevadas, pues no hay información disponible completa de países ejecutores como China, Egipto, Irán, Malaisia, Sudán, Tailandia y Vietnam.
  • El 28 de julio fueron ejecutados dos hombres en Japón, después de un año en el que se creyó que el nuevo Gobierno podría impulsar el fin de las ejecuciones.
    El Tribunal Constitucional de Taiwán rechazó el 28 de mayo una petición para que se pusiera fin a las ejecuciones, y en abril fueron ejecutadas cuatro personas, poniendo fin a cinco años de moratoria.
  • En una sentencia conocida el 25 de febrero de 2010, aprobada por cinco votos a cuatro, el Tribunal Constitucional de Corea del Sur afirmó que la pena capital no viola la “dignidad humana y merece” ser protegida en la Constitución.
  • Bielorrusia volvió a ejecutar a dos hombres en marzo de 2010, después de que no hubiera llevado a cabo ejecuciones durante 2009. Es el único país de Europa en el que se siguen produciendo.
  • Informaciones difundidas en junio de 2010 indicaban que autoridades nigerianas, habían realizado declaraciones a favor de la reanudación de las ejecuciones, como forma de descongestionar las cárceles.
  • Dos hombres fueron ejecutados en abril de 2010 en Gaza, gobernada de facto por Hamas. Son las primeras ejecuciones que se producen en la franja desde 2005.

Pero no todo son datos negativos. También en 2010 hemos logrado avances contra la pena de muerte:

  • El Tribunal Constitucional de la Federación Rusa  decidió, el 19 de noviembre de 2009, prorrogar la moratoria de las ejecuciones, que en principio expiraba en enero de 2010, y recomendó la abolición total de la pena de muerte.
  • El 14 de enero 2010, el Gobierno de Mongolia anunció oficialmente una moratoria de las ejecuciones en el país.
  • En Pakistán y en la India se han mantenido sendas moratorias de facto en las ejecuciones, aunque se han seguido imponiendo condenas a muerte.
  • En China, medios de comunicación afirmaron en julio de 2010, que las autoridades están estudiando la reducción del número de delitos punibles con la pena de muerte a través de un proyecto de modificación del Código Penal, en el que se propone eliminar la pena capital para 13 delitos económicos no violentos.
  • El Tribunal de Apelación de Kenia dictó, el pasado 30 de julio de 2010, una sentencia declarando que la imposición obligatoria de la pena de muerte por asesinato es incompatible con el espíritu y la letra de la Constitución.
  • En Sudán, en febrero de 2010, 57 personas acusadas de presunta participación en un ataque perpetrado en Jartum en 2008 (de las que 50 habían sido condenadas a muerte), quedaron en libertad gracias a un Acuerdo Marco para la resolución del conflicto de Darfur, firmado por el Gobierno de Sudán y el grupo armado de oposición Movimiento Justicia e Igualdad.

En los últimos años muchos Estados han adoptado tratados internacionales mediante los que se comprometen a deshacerse de la pena capital. Actualmente hay cuatro tratados vigentes de este tipo:

  • El Segundo Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que ya han ratificado 72 Estados. Otros cinco países lo han firmado, lo que indica su intención de convertirse en partes en un futuro. Este Protocolo aspira a la abolición total de la pena de muerte aunque permite a los Estados que lo deseen mantenerla en tiempo de guerra como excepción.
  • El Protocolo de la Convención Americana sobre Derechos Humanos para Abolir la Pena de Muerte, que ha sido ratificado por 11 Estados americanos. Aspira a la abolición total de la pena de muerte aunque permite a los Estados que lo deseen mantenerla en tiempo de guerra como excepción.
  • El Protocolo número 6 al Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales, que ya han ratificado 46 Estados europeos. El objetivo de este protocolo es abolir la pena capital en tiempos de paz.
  • El Protocolo número 13 al Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales, que ha sido ratificado por 42 Estados europeos y firmado por otros 3 durante 2009 y que establece la abolición de la pena de muerte en cualquier circunstancia.

Algunos casos:

Pena de Muerte en EEUU: Injusta y discriminatoria
Panel de control de las ejecuciones por inyección letal
Panel de control de las ejecuciones por inyección letal. Autor: dbking bajo licencia creativecommons

De enero a octubre de 2010, Estados Unidos ha ejecutado a 39 personas. Antes de que acabe el año está previsto que lo sean 14 más. Tan solo un reducido número de estados llevan a cabo estos homicidios judiciales en nombre del Estado y la justicia, pero destaca uno entre todos: Texas.

Texas ha ejecutado a más de 460 personas desde que la pena de muerte se reimplantó en Estados Unidos. Es casi un 39 % de las ejecuciones llevadas a cabo en todo el país desde 1977. La pena de muerte en Texas se caracteriza por la arbitrariedad, la discriminación, los frecuentes errores y la inevitable crueldad de esta obsoleta práctica. No obstante, las ejecuciones continúan.

El actual Gobernador de Texas, Rick Perry, tiene el dudoso honor de haber firmado más de 200 ordenes de ejecución desde que tomó posesión del cargo, en 2001. Entre los ejecutados se encuentran menores, personas con enfermedades mentales, personas que no gozaron de una efectiva defensa y otras cuya culpabilidad estaba en duda.

Una de estas personas era David L. Powell. Fue ejecutado en junio de 2010, tras pasar en el corredor de la muerte más de 30 años, casi la mitad de su vida. Uno de los psiquiatras que le atendió en sus últimos años manifestó lo siguiente: “David Powell tiene una capacidad excepcional para llegar a otras personas y educarlas. Es capaz de revisar sus propios pasos en falso y su trayectoria con gran claridad y sabiduría”. No sirvió de nada, las autoridades de Texas no consideraron que las personas pueden cambiar.

Lograr que el estado de Texas termine con las ejecuciones y condenas a muerte podría ser un gran avance para lograr una moratoria en el país norteamericano. Estados Unidos no ha avanzado al ritmo de los tiempos, al mantener una sanción que la mayoría de los países han relegado a los libros de historia.

Fuente y más información: Amnistía Internacional

 

 
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