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El patio Maravillas se enfrenta a su posible desalojo
sábado, 17 de enero de 2009
ImageOtro centro social se enfrenta a la amenaza de desalojo en Madrid. Dicha orden aún no es firme, lo que implica que no haya una fecha concreta para que sus actuales inquilinos abandonen la finca. La estrategia, a corto plazo, de los ocupantes del centro social ha sido interponer todos los recusos posibles contra esta orden. Además, la asamblea de gestión del Patio Maravillas decidió iniciar un proceso en el que se solicitaba la expropiación del edificio por parte del Ayuntamiento.

Hasta ahora cuentan con el apoyo de organizaciones sociales como Ecologistas en Acción o Sodepaz , la Federación de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM) y diversos colectivos vecinales del barrio de Maravillas. El objetivo de esta solicitud de expropiación es obligar al consistorio a implicarse en el desalojo y tomar partido por la propuesta de equipamiento social y cultural para el barrio que lleva funcionando en el Patio Maravillas desde la ocupación del inmueble el pasado 1 de julio de 2007, en el marco de la Semana de Lucha Social convocada por la red Rompamos el Silencio. Maestro de la especulación El edificio en cuestión es propiedad de la inmobiliaria Grupo 2 Reunidos, donde Leopoldo Arnáiz figura como administrador además de titular de la propiedad.
Asesor de políticos y empresarios, ha participado en episodios especulativos como la trama de Alcorcón o la recalificación del cine Espronceda. Pero el principal problema al que se enfrenta Arnáiz será conseguir recalificar un inmueble que, según el vigente Plan de Urbanismo, debe ser destinado a usos sociales o culturales. Hoy, el Patio Maravillas aloja a más de 20 proyectos permanentes y es usado por numerosas organizaciones políticas y sociales. Uno de estos proyectos, la Oficina de Derechos Sociales (ODS), será uno de los más frágiles a la hora de afrontar el desalojo. Muchos de los participantes en la asesoría legal, los talleres de hip-hop o las clases de castellano que oferta gratuitamente la ODS son inmigrantes sin papeles que no tendrán la posibilidad de defender un espacio que, por uso, les pertenece.

Pero el Patio no se para. Todos sus proyectos se mantienen activos a pesar de la alerta, mientras buscan una explicación a por qué el juez decidió dejar de pedir declaraciones a los 57 autoinculpados en el caso. La guerra abierta contra los espacios autogestionados sigue escribiéndose en Madrid.
 
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